14 agosto, 2017

Un beso pendiente

Caminamos y me cubriste con tu brazo. Eso me hizo sonreír. Es una sensación agradable el sentirme a tu lado, con tu sonrisa y todas tus ideas. Siempre tienes algo que decir y compartir. Al cruzar la calle, me tomaste de la mano, sólo pude sentir cómo la sonrisa se dibujaba en mi rostro, incluso todo mi cuerpo sonrío a la par.

Verte hacer lo que sabes, poder estar ahí, presenciar ese momento en que hiciste algo por esa chica, me pareció muy lindo de tu parte que compartieras tu conocimiento, desinteresadamente.

Estar sentada esperando a que terminaras de ayudar, verte tan seguro, tan comprometido en cada movimiento, no pude evitar enamorarme un poco más de ti... aunque sólo guardé silencio, te observé y desee poder besarte.

A mi lado tenía tus cosas, las miré y volví a sonreír, mi mente se fue volando a tantos lugares, imaginé tantas situaciones que podrían ser. Las tomé y acomodé todo, como quisiera que todo se acomodara, así conmigo.

Te sentaste a mi lado al terminar, yo sólo deseaba poner mis labios sobre los tuyos, hablaste, no sé qué fue lo que dijiste, me había perdido en tus ojos. Una diminuta cuchara que me invitaba a probar el sabor congelado que pusiste frente a mí. Cerré los ojos y disfruté el frío en mis labios, pero te confieso que lo único que deseaba saborear era tu boca. Imaginaba que sería más dulce que aquello que se derretía en mi lengua.

Quisiera haber podido vencer mi mente, acercarme y simplemente fundirme en tus labios... el beso, ese beso... quedó pendiente.