14 agosto, 2017

Un beso pendiente

Caminamos y me cubriste con tu brazo. Eso me hizo sonreír. Es una sensación agradable el sentirme a tu lado, con tu sonrisa y todas tus ideas. Siempre tienes algo que decir y compartir. Al cruzar la calle, me tomaste de la mano, sólo pude sentir cómo la sonrisa se dibujaba en mi rostro, incluso todo mi cuerpo sonrío a la par.

Verte hacer lo que sabes, poder estar ahí, presenciar ese momento en que hiciste algo por esa chica, me pareció muy lindo de tu parte que compartieras tu conocimiento, desinteresadamente.

Estar sentada esperando a que terminaras de ayudar, verte tan seguro, tan comprometido en cada movimiento, no pude evitar enamorarme un poco más de ti... aunque sólo guardé silencio, te observé y desee poder besarte.

A mi lado tenía tus cosas, las miré y volví a sonreír, mi mente se fue volando a tantos lugares, imaginé tantas situaciones que podrían ser. Las tomé y acomodé todo, como quisiera que todo se acomodara, así conmigo.

Te sentaste a mi lado al terminar, yo sólo deseaba poner mis labios sobre los tuyos, hablaste, no sé qué fue lo que dijiste, me había perdido en tus ojos. Una diminuta cuchara que me invitaba a probar el sabor congelado que pusiste frente a mí. Cerré los ojos y disfruté el frío en mis labios, pero te confieso que lo único que deseaba saborear era tu boca. Imaginaba que sería más dulce que aquello que se derretía en mi lengua.

Quisiera haber podido vencer mi mente, acercarme y simplemente fundirme en tus labios... el beso, ese beso... quedó pendiente.




21 marzo, 2017

COMPARTIENDO HISTORIAS


He decidido compilar algunas de las historias que a través de mucho tiempo he escrito, con la intención de llevar a los lectores por un viaje hacia la fantasía, hacia el placer, con el deseo de compartir las emociones y locura, que ellas me produjeron mientras surgían de esta loca cabeza. Quizá algunas de ellas las encuentren fuera de la realidad, algunas de ellas lo son, otras, se las dejo para que lo descubran.


No es mi intención, de ninguna forma, ofender a nadie con estos escritos, los cuales, advierto desde ya, que pueden llegar a ser explícitos, otros no tanto, pero en su mayoría lo son. Por lo que le recomiendo al lector, que si está dispuesto a sumergirse en un mar de palabras llenas de fantasía, placer, sexo, dolor, deseo y hasta algo de pornografía, continúe leyendo, pero si no es así, le sugiero detenerse y cambiar de lectura.

¡Espero que les gusten y sobre todo, que las disfruten!

Con amor,
kitty bell

17 octubre, 2016

Mi inicio como sumisa

Este escrito surgió después de algunos días de comenzar a sesionar, pasaron algunas semanas de haber iniciado en este ambiente. Ambos vamos aprendiendo sobre nuestros roles. Ninguno de los dos lo ha practicado de forma continua o estructurada, quizá a penas hemos incursionado de forma intuitiva, sabiendo que algo buscábamos, sin saber qué. Esta historia es la descripción de cómo me sentí en mi inicio como sumisa.  



Hemos pasado días muy interesantes, intensos, diferentes, llenos de adrenalina, emoción… bueno, creo que fue para ambos lo mismo, pero tal vez no, no lo sé… me gustaría saber qué es lo que tú sentiste en estas sesiones. Lo que sé es que hubo amor, mucho amor. Las sensaciones por las que yo pasé no sabría cómo expresarlas exactamente, supongo que tus emociones, de cierta forma, son diferentes, ya que tú ejerces el control y yo me someto.

Este nuevo rol me fascina, verte en el tuyo también. Me gusta cómo han surgido ideas, deseos, fantasías y que busquemos formas de realizarlas juntos. Sé que hubo algunos cambios en los planes originales, pero siento que las cosas salieron bien en general, espero que también lo pienses así. Hemos ido adaptando las actividades mediante vamos aprendiendo más sobre este tema. Con las lecturas, videos y blog que hemos estado estudiando, creo que cada vez podremos mejorar. Éste es sólo el inicio.

Hay tantas cosas que me gustaron estos días, una de las principales fue que encontráramos la gargantilla, que me la compraras y la colocaras. Ésta la puedo usar en cualquier momento, sin que sea notoria, para el resto del mundo, mi condición de sumisa. El sonido del clic al ponerme alguno de los collares, provoca algo en mí. Ahora, con ella puesta en cualquier momento, esa sensación es más constante. Otra de las cosas que disfruté, fue dormir con la correa, esa sensación fue muy intensa. Tener los otros dos collares, con diferentes colores, me hizo pensar que hasta puedo cambiarlos para combinarlos con la ropa, por lo menos para cuando esté contigo.

Son muchas imágenes, ideas, fantasías que tengo en la cabeza, me encanta saber que ambos lo disfrutemos, que con todo esto te puedo complacer. Y sabes, eso me hace sentir feliz, esa es mi idea principal, darte todo el placer posible, que con cada orden, te sientas complacido con mi obediencia y, ¿por qué no? también con cada castigo.

Tengo muchas ganas de intentar el tema del Bondage, como lo vimos en las fotos que me mostraste, para probar lo que nos hace sentir esta actividad, las sensaciones que nacen después de que cada uno haga su papel, tú hacer los amarres y yo, estar atada a tu merced.

Me imagino totalmente atada, como aquella foto que te gustó, donde ella está amarrada en el suelo. Las sensaciones provocadas mientras me vas atando poco a poco y, cuando me tengas inmovilizada, ¿qué planeas hacer… sólo observarás… me castigarás de alguna forma? Moviéndome, cambiando mi posición, sólo por el placer de poder manipularme a tu antojo. Dejarme ahí… así, a tu lado o tal vez al pie de la cama. Mientras quizá, tomas café, ves la televisión o trabajas. No sé lo que decidas hacer y me intriga.

Hablaste sobre la falta de humillación en la sesión, quizá tengas razón, sin embargo, como también comentaste, poco a poco llegaremos al punto ideal o adecuado para los dos. Me gusta cuando me hablas determinadamente, con fuerza pero sin gritos, contundente, cuando me das una orden y sé que tengo que cumplirla. El brillo de tus ojos cambia y siento cómo también mi mirada es distinta.

Me encantó que usaras mi juguete favorito, Máximo, no me refiero a el tema de mi placer, sino que me parece que también tú lo disfrutaste, gozaste verlo y ponerlo en acción. Además me pusiste en el punto exacto en el que me querías, justo dejándome a tu merced, con la magia que tú sabes hacer. Con la ventaja de no cansarte, logrando el resultado que deseabas. Cerrando con broche de oro, teniendo mayor control de mí, de mi cuerpo, mis movimientos, mi placer, completo control. Después de todo, ahora es un juguete para los dos. Ha cambiado mi forma de verlo, ya no es sólo mi juguete, ahora que lo usaste, también es tuyo, lo puedes usar como quieras en mí. El dolor que provocaron las pinzas también fue algo estimulante y nuevo para ambos.

Tengo tantas ganas de verte de nuevo, de volver a estar así contigo, sirviéndote, satisfaciendo tus deseos, obedeciéndote. Haciendo cosas nuevas, aprendiendo juntos sobre este estilo. Ir explorando nuestros límites, sobrepasarlos y conocernos mejor.

El hacerte sexo oral, donde tengo que tragar todo, lamer, succionar a tu orden. Revisando exhaustivamente mi boca, corrigiéndome si dejo alguna gota fuera de lugar. El sólo escribirlo me provoca espasmos en el vientre. La idea de recibir tus órdenes, el mantener la boca abierta, lista para recibirte en cuando estés listo, mientras te masturbas sobre mí o delante de mí, me excita mucho.

Que me pongas las esposas, las de metal o las de velcro, que me tengas así a tu lado, ordenándome que cambie de posición, sólo por el placer de querer morder alguna parte de mi cuerpo o querer ver mi sexo abierto, probarlo o sólo revisar el avance de mi entrenamiento anal, acariciarme, besarme, pero así, esposada y obediente a tus indicaciones, colocándome y asumiendo las poses que ordenas.

Me excita cuando me ordenas que, al estar dilatada, avance en “reversa” hacia ti, para que, lentamente me clave en tu dedo, para así comprobar si aún sigo abierta para ti. Caminar en dos o cuatro patas detrás de ti, que me hagas detenerme, sólo para admirarme, disfrutando de tu sumisa, de la pose, gozando de la sumisión que te entrego, sintiéndote orgulloso de cómo reacciono ante tu disciplina, de cada vez que me pides repetir, sin mirarte, que soy tuya, que puedes hacer conmigo lo que quieras… que te pertenezco, que eres Mi Señor y yo… tu sumisa. Quitarme la ropa despacio, poniéndome en posición para recibir una tanda de nalgadas, quizá que suplique por ese castigo.

Mi Amo, sólo quiero obedecerte y cumplir tus deseos, que lo disfrutes y hacerte feliz.

Me imagino desnuda, vendada, con el collar de perro y la cadena puesta, tal vez sólo en tacones altos, en cuatro patas, en el pasillo, esperando tus órdenes, a tu merced, mientras me observas, decidiendo si será un latigazo, una nalgada, quizá con la correa o juegues con las plumas, tal vez estés decidiendo por dónde introducirme algo, uno de los dilatadores, usar a Máximo, tus dedos, un hielo; embadurnarme miel o cajeta, hacerme abrir la boca para introducir tus dedos, un plátano para practicar el sexo oral, mientras lo metes y sacas a tu ritmo. Se me ocurre que un plátano sería una buena idea para hacerlo. O tal vez, me abras las piernas, estimulándome con tus manos directamente, ordenando quedarme quieta y, si no cumplo con ello, recibiré un castigo. 

De verdad deseo verte y servirte.
Con amor, tuya… tu sumisa
k.b.

Un cambio de estrategia... imaginación

Siendo que las cosas han cambiado, también este blog se modificará. Creo que una buena idea es dar un giro hacia la narrativa de fantasías e ideas que han surgido con el tiempo. Los siguientes escritos son parte de una colección de textos que he realizado por un largo periodo. Y me gustaría compartirlo con quien desee leerlos. Esperando que les puedan gustar y les permitan llevar la imaginación más allá de la realidad. Son cuentos, historias, simplemente fantasías que brotaron durante mi época de sumisa. Quizá ahora no tenga un Amo, pero la idea de continuar sintiendo la sumisión de mi ser sigue latente en mí. Por lo que es una forma de seguir con este estilo, que decidido hacerlo parte de mí.

Con cariño para todos los lectores...
k.b.



14 octubre, 2016

Tanto por decir... tanto perdido...

He visto esta hoja en blanco durante varios días... no he podido ni concentrarme en la idea que tengo, quisiera decir tantas cosas. No salió nada, o todo, como lo esperaba. Tal vez como ninguno lo esperaba. Las complicaciones, los secretos... demasiado se calló.

No se trata sólo de una relación que se esfumó... hubo tanto que se perdió en el camino. Un amigo, alguien con quien las pláticas podían ser interminables, así como los silencios, sin que, por la falta de palabras se hicieran incómodos. Podía pasar el tiempo y, aún sin palabras, la presencia era suficiente.

Sí, hubo problemas, malos entendidos, ¿qué relación no los tiene? Pero creo que todo tenía solución, por lo menos eso creí. Pero parece que te faltó algo... o demasiado. Quizá la ausencia de aquello que esperabas fue lo que hizo que la distancia, estando lado a lado, se convirtiera en un abismo. Quizá eso te hizo buscar en otros horizontes. Un cazador, siempre será cazador, con su instinto, su deseo de atrapar una presa.

Se fue el amigo... aquél con el cual las risas y lágrimas, podían brotar sin censura. El cómplice de tantas y tantas locuras, esas ideas que, a veces, superaban la realidad. Sin embargo, cada palabra, cada fantasía, lograba provocar algo en nosotros. Eso es lo que creí por mucho tiempo.

Se fue el Amo... aquél al que me sometí, al que me entregué de cuerpo y alma, con la mente, con todo mi ser. Con quien aprendí quién era yo. El que me brindó una visión diferente de los límites, de las relaciones, del amor. Sí, del amor, porque eso es lo que sentí, lo que viví a su lado.

Se fue la pareja... lo que es una verdadera pareja, en toda la extensión de la palabra. No esa de 10-4, sino con quien hacer planes, aquella persona en la que deposité mi confianza, a quien admiraba y respetaba. Aquel compañero que pensé estaría caminando, lado a lado, conmigo en el futuro. Con quien creía había formado metas y proyectos... sólo fue la ilusión.

Tanto se perdió, tanto se quedó en el ayer. Sin entender por qué... o quizá la pregunta más adecuada sea ¿para qué... para qué sucedió todo como fue?

Tanta ironía. Un ir y venir desconcertante. Puedo decir que hasta bizarro. Quizá esto no lo comprendas, pero así fue, algo bizarro, que quizá sólo se podría creer si fuera un guión escrito de alguna película de Hollywood. Así de extraño. Sin realmente comprender el sentido de las cosas como se dieron, o tal vez deba decir, sin querer ver el sentido de las cosas. Un juego peligroso que terminó por consumirnos. Cada uno con su parte. ¿Cómo pedir algo que no se estaba dando? Tal vez todo esto sea incomprensible para ti... tal vez sepa perfectamente de lo que se trata. A decir verdad no lo sé... pero, definitivamente ambos incumplimos.

Hoy alguien me preguntó qué es la "infidelidad"... sin pensarlo dos veces di mi respuesta: es cuando se quebranta un compromiso, puede ser en cualquier ámbito, no sólo el de pareja. Creo que la peor, si es que se pudiera poner una escala, es cuando se violenta a uno mismo. Rompiendo ese compromiso propio, saltándose los valores que tenemos como seres. En fin... me hizo pensar la pregunta. No sólo se hace en contra de alguien más, sino que, al romper un compromiso, se comete la falta con uno mismo. Haciendo que la falta sea más dolorosa. Ninguno somos capaces de lanzar la primera piedra, ambos tenemos nuestra historia.

Hay un vacío, un enorme vacío. Esperanzas... sueños rotos. Que ni los torrentes salados de mis ojos han logrado borrar, ni reparar. Pues son de esas emociones que calan, calan muy hondo. Habiendo dejado huella profunda. Eso es lo que dejó tu paso por mi vida, una huella profunda como un gigantesco surco que penetró hasta el alma. Alma que ahora se encuentra partida... echa trizas.

Tú sabes lo que eras, lo que significabas. Y todo quedó hecho jirones. Me sigo preguntando cómo es que pasó todo esto... por qué se llegó hasta este punto... pero aún sigo sin respuesta.

A veces veo tu nombre... sólo por buscar la manera de sentirte cerca pero, lo único que consigo es volver a percibir la distancia, el olvido... el frío. Sin poder hacer nada. No está en mí, ya no. Dije y pedí, ofrecí y nada fue suficiente. Cada vez que cedía, tú dabas un paso atrás. Todo lo que me queda pensar es que, efectivamente había mucho más que no se dijo, muchos sentimientos que, quizá no era yo quien los provocaba. Tal vez ahora encuentres, o ya hayas encontrado eso que te hizo falta, lo que no supe darte, lo que me faltó por entregar... no lo sé. Anhelo pensar que no, al mismo tiempo que deseo, de corazón, que verdaderamente encuentres lo que buscas.

Me haces falta, no lo puedo negar, pero no puedo obligar nada, no quiero que sea así. Te extraño. Las noches son largas, frías. A veces sueño que me abrazas, sintiendo tu pecho en mi espalda. Al buscarte, sólo está ese espacio frío... vacío. Contraigo el cuerpo, en posición fetal, para abrazar mis piernas, para sentir algo de calor, mientras algunas lágrimas ruedan por las mejillas.

Ya pasará... tiene que pasar...

Todo lo que deseo es que seas absolutamente feliz y pleno.

Con amor,
KB

10 julio, 2016

DE ESAS VECES...

De esas veces que se siente frío, un frío tan fuerte que quema, sí de esos que calan profundo...

De esas veces que desearía sentir en mi espalda tu pecho... sentir el calor que generas mientras duermes...

De esas veces que cierro los ojos y siento cómo me tienes envuelta entre tu brazos, con tu respiración tranquila, profunda...

De esas veces que el insomnio se apodera de mi mente, que no me deja en paz y sólo se ríe, se ríe de mí... 

De esas veces que quisiera susurrar tu nombre y sentir como despacio me acaricias... 

De esas veces que en la obscuridad, tu mano serpentea por mi cuerpo, haciéndome abrirme para ti... dándote el acceso que tus dedos exigen, deseándote... deseándonos... 

De esas veces que se enlazan nuestras piernas, siendo atrapada, dejándome inmóvil... 

De esas veces que te respiro, que me respiras... 

De esas veces que lentamente, te adueñas de todo lo que soy, de mi cuerpo, de mi mente... de mi alma...

De esas veces que tu boca busca la mía, la encuentra, la saborea... 

De esas veces que tu piel busca mi piel, dibujando un mapa con tus dedos... 

De esas veces que sumisa, entregada, vulnerable me haces tuya... una y otra vez... 

De esas veces que te busco y no estás... sólo encuentro tu ausencia... de esas veces... 

De esas veces que te extraño... nos extraño... de esas veces... 


07 octubre, 2015

Plástico y algo más

Antes de llegar Mi Amo siempre me manda instrucciones de cómo debo recibirlo. Por lo general lo hacer por mensaje, dejando claro qué es lo que quiere para cada sesión, cómo debo vestir, o si desea que lo reciba la desnudez de su sumisa, cuáles son los juguetes que desea tener listos y preparados para la ocasión. Obedezco sus órdenes y espero. Espero tras la puerta, la cual debo abrir al escuchar sus pisadas. Debo estar muy atenta para abrir al momento de su llegada.

Foto tomada del Blog: Aprendiendo a ser tu sumisa
Llega Mi Amo y estoy lista, a la expectativa de cuáles serán sus deseos para el día de hoy. Entra con algunas cosas, yo espero sus órdenes en la posición de sumisión que indicó, con nada más puesto que una pequeña tanga negra de hilo dental que ordenó. El collar y la cadena ofrecidas a Mi Amo con los brazos y manos extendidas hacia Él.

Después de un húmedo beso, coloca el collar en su lugar, poniendo la cadena. Me lleva caminado, como su perra que soy, en cuatro patas. Vamos al lugar en donde sesionamos generalmente, la recámara.

En silencio, me hace levantar, coloca los brazos de su sumisa en la espalda, y los esposa, uniendo cada muñeca, procede a ponerme el antifaz para evitar que lo mire y que pueda ver y entender su plan. Cuando me priva de la vista me pongo más ansiosa, pues así no puedo descubrir su plan, eso le gusta. Ahora, sin posibilidades de tocarlo con las manos y sin ver lo que prepara, me siento ansiosa y algo excitada. Así le gusta tener a su gatita. Desliza lentamente la tanga por las piernas para quitarla.

Escucho algunos sonidos, movimiento, pero no puedo imaginar lo que hace, es algo confuso. De pronto, ahí parada, comienza a envolverme con plástico, ese que se usa para la comida, da vueltas alrededor del cuerpo el rollo de plástico, dejando el torso cubierto, desde el cuello hasta la mitad del trasero. No sé cuántas vueltas dio, pero estoy atrapada en esa envoltura plástica, apretada y sin posibilidades de moverme. Mi Amo me toma de la cadena y me hace recostar sobre la cama, boca arriba. Me jala, acomodándome a la mitad de ella. Sigue con los preparativos para usar a su perra. Toma cada pierna y las coloca a cada esquina de la cama, utilizando otras esposas para atar cada tobillo a las ligaduras de la cama, dejándome con las piernas abiertas. Detrás de la espalda baja coloca un gran cojín, levantando la cadera y dejando expuesto el sexo, para utilizarlo a su placer. Una vez en la posición deseada, comienza a envolver cada pierna por separado.


Es como tener un vestido ajustado, muy ajustado, el plástico hace su función, comienza a guardar el calor del cuerpo, además de limitar el movimiento. Envuelta del cuello hasta los pies, estoy a su merced.

Levanta un poco la cabeza y coloca el gag que tenemos con pinzas, acomodando el arillo dentro de la boca dejando las pinzas colgando sobre el cuerpo de su sumisa tendida en la cama. Comienza a hacer una orificios en cada pezón, dejándolos libres, apenas asomándose por la vestimenta plástica, retuerce y estira cada uno, para estimularlos y endurecerlos, y de esa forma colocar cada pinza en su lugar. Una vez, habiéndose cerciorado de que estuvieran bien puestos, comienza a cubrir la boca con el mismo plástico, después de algunas vueltas, Mi Señor es tan dadivoso que hace una pequeña perforación, justo en medio del arillo de la boca, para que pueda tomar aire, aunque la nariz no está tapada, me brinda la oportunidad de recibir un poco de aire por la boca también.

Ya en la posición deseada y con la escena preparada, Mi Amo rompe el silencio.

- Vamos a hacer sudar a mi perra el día de hoy. Como sabes, sólo con mi autorización podrás llegar al orgasmo, y sólo puedes entregármelo si así lo ordeno. Así que vamos a comenzar con este entrenamiento de obediencia y veamos si mi perra hoy suda más.

Se coloca entre la piernas, frente al sexo expuesto y comienza a untar gel, delicadamente, moviendo ágil y suavemente sus dedos alrededor y dentro de él.

Despacio, introduce uno de nuestros juguetes favoritos, y comienza a jugar conmigo, comienza a disfrutar cómo su perra se retuerce, gime y acepta el entrenamiento con sumisión y agradecimiento. Siempre obediente a la orden de no tenerlo a menos que me indique entregárselo.

Gracias Mi Amo, por darse el tiempo de entrenarme, por permitirme servirle y entregarme a usted.

Con amor, devoción y ronroneos para MI AMO.