Hoy me siento más animada! Quizá sea el cambio de ambiente, no lo sé. Por diferentes circunstancias estoy fuera de la ciudad. Me siento tranquila. Y el saber que Mi Amo me espera, me hace sentir amada. He deseado escribir tantas cosas que tengo en esta cabecita loca, pero perdí mi cuaderno de apuntes... Así que tendrá que esperar la escritura. Soy de la vieja escuela, y prefiero escribir en un cuaderno y después, quizá pasarlo al blog.
Tengo la idea de poder volver a retomar todo el juego, he imaginado algunas ideas para compartirlas con Mi Amo y ver si desea llevar a cabo esas fantasías.
Una de ellas es el poder jugar al aire libre (no imagino el lugar pues no sé en donde podríamos tener la privacidad necesaria). Quizá una playa, un bosque. En dónde Mi Amo pueda hacerme cumplir todas sus órdenes.
Sí juego a imaginar y fantasear, podría ser la playa. En dónde Mi Amo me tendría arrodillada sobre la arena, top-less, hincada a su lado deteniendo su bebida. Para tomarla cuando Él deseara. Y si le apetece esta perra, entonces me haría poner en cuatro, como le gusta, sobre la silla para asolear, y ahí, frente al mar, ordenarme prepararme para ser usada por Él. Bajo los rayos del sol, sin más testigos que el azul del mar y la arena caliente. Con el viento refrescando nuestros cuerpos. Para luego de satisfacerse, volver a atenderlo y servirle algo más de tomar. Cuidarlo poniendo bloqueador en su cuerpo y estar lista para cualquier solicitud que Él tenga.
Si nos vamos al ambiente de un bosque... También puedo imaginar el escenario. Un lugar fresco, rodeado de naturaleza. Una pequeña cabaña en medio del bosque, alejada de la ciudad. Mi Amo me tiene desnuda, sólo cubierta con una manta, acurrucada a su lado frente a la chimenea. Es una linda mañana. Despertamos y disfrutamos de una deliciosa taza de café caliente. Una vez despiertos por la cafeína, Mi Amo decide jugar con su perra. Afuera, me hace parar frente a un gran árbol, quita la frazada y me deja desnuda frente a Él. Me ata las manos tras la espalda, me ordena arrodillarse en el húmedo suelo. Abriendo las piernas para exponer su sexo. Se sienta frente a mi, con la taza de café llena nuevamente. Sentado, tranquilo, disfruta del café y de su perra expuesta para Él. Mientras da pequeños sorbos, saboreando el aroma de la bebida caliente y de la humedad del lugar, de vez en cuando pregunta:
- ¿De quién eres?
- Tuya Mi Amo
Y sigue disfrutando su bebida.
Te Amo Mi Señor!!
Tuya por siempre, tu gatita!
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